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Creando zonas conectadas

18/10/2018

Las comunicaciones entre dispositivos IoT en zonas de difícil acceso serán un problema si no confías en los profesionales adecuados.

El Internet de las Cosas (IoT) está impulsando la calidad y capacidad de conectividad, brindando la posibilidad de controlar aspectos como el consumo directo de los dispositivos, parametrizar alertas o detectar problemas en zonas remotas.

Podríamos resumir que la aplicación industrial de dispositivos IoT (y M2M) permite:

  • Aumentar la productividad.
  • Tener un control en tiempo real con automatización de la recogida de datos y su monitorización.
  • Controlar los dispositivos industriales de forma remota.
  • Mejorar la calidad de procesos.
  • Reducir costes.

Las ventajas que aporta esta tecnología han contribuido a que su implementación se haya convertido en una prioridad para muchas organizaciones. Y parece que hay unanimidad en cuanto a lo que nos depara para el futuro.

Gartner llegó a la conclusión de que los equipos IoT crecerán un 31,7% hasta el año 2020. Para ese mismo año se estima que habrá casi 21 mil millones dispositivos IoT conectados.

Los resultados de su uso ya se pueden apreciar en diversos ámbitos. Desde almacenes gestionados con dispositivos conectados (con ubicación y nivel de stock de almacenes monitorizados en tiempo real gracias a sensores que controlan la calidad, temperatura, o el bautizado como packaging inteligente) a la hiperconectividad en el transporte y la optimización de las rutas de entrega.

Propuestas de conectividad a distancia

El reto al que debe enfrentarse una compañía como evectia, más allá de los dispositivos en sí, se extiende a la conectividad en zonas remotas. Y esta es justamente una de las grandes ventajas que aporta IoT: facilita las conexiones en lugares de difícil acceso. Pero, ¿qué tecnología de transmisión de datos elegir? ¿Cuándo hacerlo? ¿Por qué?

En la actualidad existen más de una treintena de opciones de conectividad IoT. Cada una varía en cuanto al ancho de banda, alcance, coste, confiabilidad…

Todavía es ciertamente arriesgado apostarlo todo por una sola tecnología de conectividad. No elegir la que se convertirá en el estándar de facto puede condenar a la obsolescencia a los dispositivos IoT, aplicaciones y soluciones.

Por lo pronto, se pueden agrupar en cuatro categorías:

  1. No-licenciado

Permiten gestionar tu propia red sin depender de un operador móvil. Pueden verse afectadas por interferencias de obstáculos (eléctricos o del medio ambiente) y tienen un alcance raramente superior a 100 metros. Una de las más conocidas es el WiFi.

  1. Baja potencia, área amplia (LPWA)

LPWA (Low-Power Wide Area Network) lleva poco tiempo pero muchos apuestan por ella. Sus dispositivos pueden funcionar años recopilando y analizando datos, y a grandes distancias (alcance de señal de un mínimo de 500 metros). Se suma su confiabilidad y bajo coste. Entre las tecnologías compatibles destacan:

–          LoRa: Es ideal para conexiones a grandes distancias y redes de IoT en las que se necesiten sensores que no tengan corriente eléctrica de red. Es bidireccional y por lo tanto perfecta para situaciones en las que sea necesario actuar sobre un determinado sistema (usando el mismo módulo de radio, un receptor puede transformarse en transmisor en cualquier momento dado y viceversa).

–          IoT de banda estrecha (Narrowband-IoT o NB-IoT: Es la más actual y desarrollada ad hoc para IoT, perfecta para dispositivos que generan un tráfico de datos no muy alto y tienen un ciclo de vida largo.

Actualmente solo un 20% de la población global tiene cobertura de redes LPWA, pero se espera que para 2022 esto haya cambiado.

  1. Celular

A día de hoy la tecnología 4G LTE ofrece banda ancha elevada de hasta 100 megabytes por segundo y alcance de más de 10 kilómetros. Destacan su confiabilidad y disponibilidad pero sus costes son más elevados, así como sus requisitos de consumo.

  1. Extraterrestre

Involucra satélites y otras tecnologías de microondas. Es más cara y suele usarse cuando no es posible emplear las opciones celulares y de fibra (por ejemplo con drones no tripulados). Su uso en apps de IoT llega a pocas industrias.

Comunicaciones en zonas remotas

Dependiendo del proyecto y de la industria, seleccionar qué tecnología emplear exige un estudio detallado y personalizado. Se busca automatización, flexibilidad, velocidad y productividad, por lo que deben analizarse las necesidades, recursos e infraestructura.

Proyectos a medida deben adaptarse a problemáticas únicas, como el entorno, y esto exige elegir entre un tipo de red de comunicación u otra.

Cada caso de uso IoT presenta requisitos únicos de banda ancha, alcance, y otras características de conectividad.

En este sentido destaca la expertise de evectia, experta en la conexión de dispositivos industriales para la extracción de datos en tiempo real y el control de forma remota. La compañía del grupo Detector está presente en proyectos internacionales en zonas donde las conexiones celulares son prácticamente inexistentes, destacando para sus comunicaciones sus soluciones basadas en NB-IoT o LoRa.

Si necesitas más información sobre cómo afrontar el reto de la conectividad en zonas remotas, no dudes en consultar a nuestro equipo de expertos.

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